lunes, 18 de mayo de 2015

PARAPARK - Barcelona

Parapark: Habitáculo 113 (buzones) nos propone adentrarnos en un antiguo edificio, en el histórico barrio de Sants,  para sin apenas información adicional descubrir el misterio que se esconde en su interior y los enigmáticos ruidos que se escuchan tras la puerta. ¿Serán los 60 minutos disponibles suficientes para desentrañar el misterio y salir de allí?

Ficha


Análisis y Opinión
Parapark parte con la premisa de haber sido el primer juego de escape en llegar a España, procedente directamente de Hungría, donde comenzaron a aparecer este tipo de juego-experiencia hace ya algunos años. Sus mecánicas han ido evolucionando a medida que iban apareciendo nuevos juegos de escape pero, justamente por su particularidad de haber sido el primero, su análisis nos permite desentrañar los principales puntos que caracterizan este tipo de juegos. Así, Parapark nos propone compartir la experiencia de enfrentarse en grupo a una serie de dificultades, en forma de enigmas, acertijos y pruebas de lógica, de forma que tras ser resueltas, el grupo pueda experimentar la grata sensación del éxito. Y justamente ese proceso mental de tratar de resolver los puzzles que se nos presentan hasta llegar a la satisfacción de salir de la habitación dentro del tiempo marcado es el principal objetivo que persigue la concepción original de Parapark, basado en el libro Flow (fluir).

Centrándonos en el juego presentado en Habitáculo 113 y sin desvelar nada relevante, la sala ofrece una mezcla idónea de enigmas mecánicos-tradicionales y digitales-modernos, haciendo que la experiencia resulte muy completa y llevando a los jugadores a invertir bien el tiempo disponible porque hay muchas cosas a hacer antes de lograr abrir la puerta de salida. Además, se presenta una historia que sirve de hilo argumental al juego, que deberá ser descubierto por completo durante el juego y llevará al grupo a acabar de encajar algunas piezas de información una vez salido para comprender el misterio que se esconde en la sala.

Nuestra experiencia fue muy positiva, siendo uno de los primeros room escape que probamos, salimos con apenas 10 minutos de margen y, desde entonces, nos apropiamos de la expresión "fluir" para determinar nuestro éxito o fracaso dentro de un juego de escape. En nuestro grupo de juego, si conseguimos enlazar bien las pistas y resolvemos rápidamente los acertijos, hemos "fluido" y si nos cuesta un poco más o estamos más espesos de lo habitual, no hemos conseguido "fluir", en claro homenaje al creador original de la idea de fondo que se esconde tras cualquier juego de escape.




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